
Un rosario continuo de gente entra y sale de los templos de nuestra Herencia. Cuentas engarzadas por el hilo de la Semana Santa, con la solidez de las tradiciones más arraigadas entre nosotros.
Es tarde de recorrer las estaciones, de pasear las calles que en breves momentos tomarán las cofradías, entre esos indefinidos instantes que van desde que terminan los Oficios hasta que comienza la Procesión del Silencio.
Monumentos y altares eucarísticos, estaciones e hitos de las fe popular en la tarde en la que todo se preparaba para la Última Cena.
0 que no se callan:
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